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Entre los años 2020 y 2025, la industria de la construcción en Chile atravesó uno de los periodos más complejos de las últimas décadas. La pandemia, las restricciones sanitarias, el alza sostenida de costos y la incertidumbre económica pusieron a prueba la capacidad de adaptación del sector. Aun así, la productividad logró crecer un 8% en ese periodo, mostrando una evolución relevante en la forma de planificar, construir y gestionar proyectos.

Este aumento se explica, en gran medida, por la incorporación progresiva de tecnologías digitales, mejoras en la planificación de obra, mayor estandarización de procesos y un uso más eficiente de los recursos disponibles. La necesidad de operar en contextos restrictivos aceleró cambios que ya estaban en marcha, como el control de avances en tiempo real, una mejor coordinación entre equipos y una gestión más rigurosa de plazos y costos.

El crecimiento de la productividad no solo refleja eficiencia operativa, sino también una industria que aprendió a responder ante escenarios adversos, fortaleciendo sus capacidades internas y elevando sus estándares. Este aprendizaje se proyecta como una base sólida para enfrentar los desafíos futuros del sector, en un escenario donde la demanda comienza a reactivarse gradualmente.

Para CFL Inmobiliaria, este avance es clave, ya que se traduce en procesos constructivos más confiables, mayor control en la ejecución de obras y una experiencia más segura para quienes buscan comprar una vivienda o invertir en un proyecto inmobiliario.

Fuente: Cámara chilena de la construcción